Detén por un instante tu paso.
Te encuentras ante el arco triunfal del Ayuntamiento, la gran Catedral Efímera levantada por el pueblo de Almonte para honrar a su Patrona. Estás en el inicio de un recorrido único. Al atravesarlo, te adentras en la historia viva de la Venida y en el encuentro con la Virgen del Rocío.

Al cruzarlo, entras en un espacio de fe, de historia y de memoria compartida. Cada flor y cada detalle hablan del amor de un pueblo que espera con emoción el regreso de la Madre a su casa.
Desde este lugar, Almonte te abre sus puertas y te invita a recorrer una tradición centenaria, nacida de la devoción y transmitida como un legado vivo.
Quizá vengas de lejos o tal vez seas hijo de esta tierra; quizá sea la primera vez que cruzas este umbral o regreses buscando la emoción que nunca se olvida. En cualquiera de los casos, desde este momento ya formas parte de una historia que lleva siglos escribiéndose.
Camina con el corazón dispuesto, porque a partir de este instante no serás solo un visitante: formarás parte de una historia que se renueva cada siete años con la Venida de la Virgen del Rocío.
No vas a contemplar únicamente una tradición, vas a recorrer unos arcos que, generación tras generación, Almonte ha preparado para esperar el regreso de su Madre.
Los mismos que conocieron rogativas en tiempos de sequía, plegarias en horas de incertidumbre y lágrimas de gratitud cuando la Virgen volvía a encontrarse con su pueblo.
Cruza este Arco con respeto, con alegría y con el corazón dispuesto.
Bienvenido a la Plaza de la Virgen del Rocío.
Bienvenidos siempre a Almonte. Bienvenidos a la casa de María Santísima del Rocío.
VIVA LA VIRGEN DEL ROCÍO
VIVA LA PATRONA DE ALMONTE