Durante su estancia, la Virgen cambia su vestido de Pastora por sus galas de Reina. La Parroquia se convierte en centro de peregrinación para hermandades, asociaciones y numerosos devotos.
Uno de los actos centrales es la función solemne celebrada en Almonte durante la estancia de la Virgen. El pueblo prepara con especial cuidado el espacio urbano, las calles y los altares porque la Virgen procesiona vestida de Reina por su pueblo.
Antes de la Romería de Pentecostés, la Virgen vuelve desde Almonte hasta su santuario.
Para el regreso vuelve a vestir de Pastora. El traslado se realiza nuevamente a hombros de los almonteños, siguiendo los caminos tradicionales.
Con la entrada en la ermita concluye el periodo de la Venida y comienza la preparación inmediata de la Romería.