El camino de La Virgen entre el santuario del Rocío y Almonte es de aproximadamente quince kilómetros, siendo utilizado el camino de Los Llanos; en otro tiempo también se utilizó el llamado de Los Tarajales.
La Patrona de Almonte es vestida de Pastora para realizar el trayecto. Al caer la tarde del 19 de agosto sale de la aldea llevada a hombros por los almonteños.
Durante parte del camino la Pastora permanece cubierta con un capote o guardapolvo y un pañito que protege su rostro.
Con las primeras luces del alba, a la altura del Alto del Molinillo en el Chaparral, llega uno de los instantes más esperados de la Venida. Se retiran el capote y el pañito que han protegido a la Virgen durante el camino, ante la emoción contenida de quienes la acompañan.
Desde ese momento, el pueblo entero se prepara para recibir a su Patrona. La Virgen entra en Almonte entre arcos engalanados, calles adornadas con flores y luminarias, mientras vivas y las plegarias anuncian el esperado reencuentro de la Madre con su pueblo.
El recorrido avanza por las calles de la villa hasta alcanzar la Plaza Virgen del Rocío, donde se alza el Arco del Ayuntamiento, la gran Catedral Efímera de la Venida. Ante este lugar, uno de los espacios más emblemáticos y esperados del itinerario, la emoción alcanza su plenitud. Bajo este Arco en el que te encuentras, levantado por el pueblo de Almonte como expresión de su amor y devoción, la Virgen recibe el homenaje de sus hijos y la bienvenida de miles de peregrinos y visitantes.
Detente un instante y contempla este espacio con los ojos de quienes, desde hace generaciones, esperan la llegada de la Virgen. Porque este Arco no es solo una obra efímera: es el símbolo del abrazo entre Almonte y su Patrona, el lugar donde la historia, la tradición y la fe se encuentran para escribir, una vez más, un nuevo capítulo de la Venida de la Virgen del Rocío.
La expresión «Venida de la Virgen» no se refiere únicamente a la noche del traslado. Oficialmente comprende un ciclo festivo y religioso de unos nueve meses, integrado por:
- los preparativos;
- el traslado de venida;
- la estancia en la parroquia;
- las visitas y celebraciones;
- la función principal;
- el traslado de regreso o «ida».